Un rosario para contemplar los treinta años que casi nunca rezamos.
Treinta de los treinta y tres años de Jesús pasaron en silencio. Esta oración entra en ellos.
«Jesús, atráenos para que te conozcamos siempre más, te dejemos vivir tu vida en nosotros, tengamos tus mismos sentimientos y permanezcamos en tu amor.»
Oración de Mariel Massa. Se repite diez veces en cada misterio, como el Avemaría en el Santo Rosario.
Gratis, sin registro, en el móvil o en el ordenador.
Nació en la oración, no en una mesa de trabajo. Mariel Massa, mi mujer, estaba en adoración en el monasterio de Valvanera con su decenario en la mano. Empezó a repetir una frase que no venía de ningún libro: «Jesús, atráenos para que te conozcamos siempre más». Y siguió.
Al terminar, los cinco misterios estaban ahí, ordenados: la eternidad del Verbo, el vientre de María, el pesebre, el camino de Egipto y el taller de Nazaret. Toda la vida de Jesús que los evangelios cuentan en pocos versículos y que nosotros rezamos poco.
Es una oración inédita. Se publica aquí por primera vez, y es de quien quiera rezarla.
«En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios.» (Jn 1,1)
«Se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo.» (Flp 2,7)
«Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada.» (Jn 1,3)
«Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.» (Lc 2,7)
«En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.» (Jn 1,4)
«Tomó de noche al niño y a su madre y se retiró a Egipto.» (Mt 2,14)
«Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.» (Jn 1,5)
«Bajó con ellos a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.» (Lc 2,51-52)
Los cinco versos del Prólogo de san Juan, seguidos, acompañan los cinco pasos de esa vida escondida. La eternidad se va haciendo carne, y la carne se hace taller.
Se reza con un rosario normal, con un decenario o con los dedos.
«Bendito seas, Jesucristo, Hijo de María, verdadero Dios y verdadero hombre.»
Al final de los cinco misterios, un Padrenuestro y la Salve.
Nada más. Quince minutos, o menos si vas andando deprisa.
De Jesús rezamos su infancia una vez al año y su Pasión todas las semanas. Los treinta años de en medio no los rezamos casi nunca. Y son treinta años de trabajo, de comidas, de vecinos, de cansancio, de una casa. Es decir: son nuestra vida.
Ahí está lo que esta oración devuelve. Si Dios pasó treinta años haciendo lo que hacemos nosotros, entonces nuestra cocina, nuestro taller y nuestra mesa no son la antesala de la vida espiritual: son el sitio donde Dios vivió. Un matrimonio que reza estos misterios no está pidiendo entrar en otro mundo; está mirando el suyo con los ojos abiertos.
Es una devoción privada, nacida en la oración de una familia. No sustituye al Santo Rosario ni a la oración de la Iglesia. Se añade, como se añade una vela.
La app te lleva de la mano por las cinco decenas y lleva la cuenta. Puedes grabarte la oración con tu propia voz y dejar que te la repita las diez veces mientras conduces o caminas. Puedes rezarla a dos voces, en modo coro, si la rezáis en casa. Y puedes llevártela: se descarga como un archivo que se envía por WhatsApp y le aparece igual a quien lo reciba.
Abrir y rezarUna hoja con la oración y los cinco misterios, para la mesilla, la cartera o el coche.
Un rosario para contemplar los treinta años que casi nunca rezamos
«Jesús, atráenos para que te conozcamos siempre más, te dejemos vivir tu vida en nosotros, tengamos tus mismos sentimientos y permanezcamos en tu amor.»
En cada misterio: un Padrenuestro, diez veces la oración y un Gloria. Al terminar cada decena: «Bendito seas, Jesucristo, Hijo de María, verdadero Dios y verdadero hombre.» Al final de los cinco, un Padrenuestro y la Salve.
Devoción privada, nacida en la oración de una familia. No sustituye al Santo Rosario ni a la oración de la Iglesia.
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